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      El Hotel Crillón fue inaugurado el 23 de noviembre de 1,947. Inicialmente era sólo la estructura que se ve aquí. La construcción corrió a cargo de la Cía. de Inversiones Montealegre, con un diseño del Arq. Carlos Casanueva.

      El 17 de junio de 1,942 fue creada la Compañía Hotelera del Perú teniendo como función administrar los hoteles de turismo. En 1,944 llegó al Perú el suizo Domingo Bezzola, contratado por dicha compañía para encargarse de la organización.
      En 1,946 Bezzola obtuvo la oferta de hacerse cargo del Hotel Crillón; a partir del 5 de abril, Bezzola y asociados empezaron a darle forma al proyecto para poder llevar a cabo la inauguración. Como anécdota, poco antes de la inauguración las cortinas y cubrecamas requeridos se quemaron en la fábrica encargada de la confección: hubo que hacer cortinas improvisadas que ni siquiera se podían cerrar.

      Posteriormente, con el aumento de los pisos en los cincuentas, el Hotel llegó a ofrecer un total de 547 cuartos con 655 camas, con baños en todas las habitaciones, tenía un Solarium y un restaurante al aire libre en el piso 22, baños turcos, piscina, dos bares y todas las comodidades posibles en esa época. Si bien la torre ya funcionaba en 1,956, el trabajo de los pisos superiores se prolongó hasta 1,960; el 1º de agosto de ese año se terminó con la inauguración del Sky Room, con una gran fiesta por el día nacional de Suiza.
      Puede bajar aquí un artículo extraído del Peruvian Times, edición del 30 de diciembre de 1,955, donde se detallan algunos aspectos de la ampliación del Hotel Crillón.
      Fue en los sesentas en que se puso realmente de moda. Algunas estrellas, como Charles Aznavour y María Félix, por ejemplo, prefirieron alojarse en el Crillón. Por el Hotel Crillón también pasaron John Wayne, Dorothy Malone, Debbie Reynolds, etc. etc. En estas épocas de oro el gerente era Urs Schaerer. El jefe de conserjería era un alemán, Kurt Maniak, quien antes había trabajado en el Bolívar.
      Aquí vemos una foto de una de las habitaciones del hotel, a poco de ser inaugurado.

      Esta es una toma, de la misma época, de uno de los Bares. Al Bar que se ve aquí le llamaban "El Galeón".

      Por supuesto, el Hotel también contaba con un Grill ("Grill Room - Coffee House")

      En los setentas algunos empresarios hicieron del Hotel su centro de operaciones. Incluso el asesinado magnate pesquero Luis Banchero Rossi prácticamente vivía en el Crillón en sus últimos años. En la foto siguiente, de 1,964, vemos un aspecto de la terraza del hotel.

      El lujoso Sky Room (Cocktail Lounge-Restaurante-Boite) fue escenario de muchos eventos en los sesentas y setentas, lo mismo que el Salón Perú. A continuación una vista del Sky-Room, con énfasis en los ventanales.

      Otra toma del Sky-Room, y una de las servilletas que se usaban allí.

      Todavía hoy funciona un Centro de Convenciones, aunque hay que entrar por la ahora apestosa Avenida Tacna y es un local que ni siquiera está conectado con el cuerpo del Hotel. Pero, ¿cuál fue el inicio del fin?
      Es difícil determinarlo exactamente; pero el factor principal sin lugar a dudas fue el declive de todo el centro de Lima. La suciedad, la delincuencia y el descuido total de la zona producido en los ochentas y noventas hicieron que las grandes cadenas hoteleras volvieran sus ojos a Miraflores y San Isidro, construyendo grandes hoteles y un mejor ambiente para los turistas ante lo cual nada pudieron hacer los hoteles céntricos. El Sky Room empezó a brindar espectáculos de poca monta, con vedettes del medio y funciones de café teatro, y para remate, ocurrió lo siguiente.
      El Hotel Crillón fue dirigido mucho tiempo con innegable acierto; pero con la puesta en moda de los tragamonedas a principios de los noventa todo empezó a cambiar. Poner estos tragamonedas en los hoteles comenzó a ser casi una obligación y dados los ingresos que daban, también una tentación, suficiente como para que hiciese su aparición en Lima el capo de la mafia cubana José Miguel Battle (padre). La especialidad de Battle era el juego, habiendo hecho su fortuna en el extranjero a través del llamado "juego de la bolita", llegando a operar una organización de 2,500 personas. Luego de una redada en 1,990, Battle huyó al Perú, donde no tuvo reparos en casarse en forma bígama con una peruana para adquirir la nacionalidad que le permitiría mover su negocio aquí, en el Crillón. El Crillón fue mencionado en el proceso seguido a Battle, por haber sido utilizado para el lavado de dinero de su organización. Battle sólo se ocupó, obviamente, de su bolsillo, dejando al casino en ruinas (del mismo modo que los coreanos lo hicieron con el del Bolívar) y regresando al sur de Florida en 1,995, donde fue arrestado y condenado, muriendo en Carolina del Sur el 6 de agosto de 2,007.
      El Hotel, que antes era visto brillar desde cualquier punto del Cercado, es ahora lo que se ve cuando uno pasa por la Colmena: una estructura que ya ni siquiera dice "Crillón" en la cima, y una puerta principal polvorienta, cerrada en 1,997 y sin esperanzas de volverse a abrir.

La Colmena

La Avenida Wilson